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lunes, marzo 8, 2021
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Consumo de cristal o ice en Mérida

Por Alejandro Moreno.
 
El avance en el consumo de la droga conocida como Cristal en México
no detuvo su avance con la pandemia  por COVID-19, donde  Yucatán
no es la excepción y en los últimos años el uso de ésta droga ya es
parte de un problema social.
Los consumidores  de las llamadas drogas de diseño,  no tuvieron
ninguna restricción para conseguir su dosis y se adaptaron a la
situación extraordinaria y a las restricciones de movilidad  urbana que
se implementaron en el estado.
La pérdida del empleo, abandono de cursos escolares o
desintegración  familiar son algunas de las consecuencias del abuso
en el consumo de ésta “droga de diseño”, que ocasionó este tipo de
situaciones en varias familias de la zona metropolitana durante los
meses de contingencia.
La llegada de la cristal o ice es relativamente nueva en el Sureste del
país ya que en la Encuesta Nacional de Adicciones 2002 no aparecía
en las drogas mencionadas, es hasta  2008 que se hace presente, 
para 2011 se duplico los estimulantes de tipo anfetamínico, que se
centraba en la región Norcentral y  Noroccidental del país
donde ya aparecía como una droga de inicio.
De acuerdo con las últimas Encuestas Nacionales de Adicciones el
consumo de cocaína y crack han sido desplazadas hasta quinto y
sexto   en México por el aumento en el uso del cristal o ice. 
Víctor Roa Muñoz, presidente de Centros de Integración Juvenil en
Mérida (CIJ), señaló que las metanfetaminas y más específicamente el
cristal como droga emergente  ha venido ganando  terreno no sólo en
Yucatán sino en todo el país,  donde también se ha dado el mayor
incremento en las personas que se atienden en  los centros con 
problemas de adicción a dicha sustancia.
Vemos que se mantiene el uso de la mariguana como la sustancia
ilegal de mayor consumo en Mérida, pero desde el 2018 la adicción al

cristal cerró con un 11% y para 2019 se duplicó en un 22%, además
de los antiguos usuarios de  dicha droga, se agregaron   nuevos
consumidores como las personas que consumían otras drogas y
sumaron a su adicción ésta  sustancia química.
El consumo de sustancias se ha agudizado por la pandemia que
estamos viviendo, donde además de los casos que se tenían en
tratamiento que siguen luchando por mantenerse limpios, nuevas
personas  se han presentado con adicción el cristal, señalo Roa
Muñoz.
En el caso de las mujeres también hay un incremento significativo en
el número de casos nuevos que presentan ésta adicción a las drogas
llamadas de diseño ya que  en los últimos años vemos que más 
mujeres han iniciado en el consumo de ésta sustancia.
-En el caso de los Centros de Integración Juvenil de Mérida por cada
cuatro hombres hay una mujer, situación que se registra a nivel
nacional ya que  de acuerdo a la encuesta 2016 se habla de un
incremento del 300 % en el consumo de drogas en mujeres en
relación a la encuesta anterior.
Uno de los patrones que estamos viendo es que las mujeres se han
iniciado con una pareja que es consumidor con problemas de abuso o
de dependencia y después ellas han continuado por su cuenta con el
uso del narcótico, señaló.
En relación a las llamadas o solicitudes de ayuda que se reciben en el
Centro de Integración Juvenil que están relacionadas directamente
con el uso del cristal, donde  el usuario ya ha perdido el control del
consumo, por lo regular presentan conductas violentas hacia su
persona o hacia terceros, agregó.
Hablamos de consumidores que llevan meses o que han incorporado
el uso de cristal y han perdido el control debido a que  es una
sustancia altamente adictiva, donde una de las características es que
provoca situaciones de violencia y psicosis en quienes las consumen,
agregó.

-Han sido los mismos usuarios del cristal o sus familiares  quienes se
acercan a solicitar ayuda, las personas que llegan a solicitar apoyo
para superar la adicción al cristal tienen entre  17 años y hasta 35 o 40
años, donde algunos son estudiantes o están dentro de la población
económicamente activa.
-Se trata de personas que mantienen un consumo descontrolado del
cristal, sin que tengan en cuenta las condiciones que ha impuesto la
pandemia, llegando hasta el abandono  escolar, pérdida de empleo  o
presentan   deterioro en las relaciones familiares causadas por
conductas de violencia y cuadros sicóticos inducidos por éstas
sustancias.
En su mayoría son hombres los que han solicitado ayuda por consumo
de cristal aunque existe ésta tendencia de consumo en mujeres que se
iniciaron en el consumo muchas veces  inducidas por su pareja
sentimental o el grupo de amigos con quienes conviven.
El presidente del CIJ en Mérida señaló que desde el 2019 el consumo
de  cocaína y crak en la entidad pasaron al quinto y sexto lugar,
después del alcohol, la mariguana,   las bezodiacepinas, ya que fueron
desplazadas por el consumo de cristal.
-Quienes pueden acceder a la cocaína la siguen consumiendo, pero
vemos que las sustancias se han abaratado, hoy en día hay mayor
disponibilidad para conseguir y aunque la variación de  precio no
pueda ser mucha, la aparición del cristal llega como una droga más
accesible económicamente que la cocaína.
-Definitivamente la encuesta de adicciones en Yucatán que se tenía de
2014 donde el 55 % las personas se iniciaban en edades muy jóvenes,
en ese tiempo unas 18 mil personas con dependencia a alguna
sustancia, sin embargo es evidente que el panorama ha cambiado
donde el consumo de la mariguana se han mantenido como principal
droga ya que es más accesible económicamente y fácil de conseguir.
-En los últimos años se reciben casos de ayuda de personas que han
conocido el cristal como droga de inicio, pero también de personas
que han incorporado a su adicción  el uso de  cristal o bien 

consumidores crónicos  multi usuarios  que consumen más de una
sustancia.
Entre las señales que pueden presentar las personas con ésta
adicción es que por lo general dejan de comer, empiezan a perder
peso rápidamente y presentan dificultad para dormir,  hay casos de
personas que llevan varios días sin dormir, donde la exigencia de
dinero o la venta de objetos de la familia y las conductas violentas, son
las señales que pueden poner en evidencia a una persona que éste
consumiendo cristal.
Es importante que los familiares que se den cuenta de la presencia de
estas señales en sus seres queridos, procuren  no  confrontarlos,  y
por medio del diálogo hacerlos consientes que necesitan ayuda para
superar la adicción.

Cinco personas que han sido consumidores de cristal en la zona
metropolitana de Mérida aceptaron ser entrevistados con la intención
de que sus testimonios puedan ayudar a dar una idea del  panorama y
problemática que enfrenta la sociedad por el uso y abuso del consumo
de ésta droga química en Yucatán.
Marta es estudiante de preparatoria y vive en el municipio de Umán, el
cristal es la única droga que ha consumido, la probó cuando tenía 15
años, ahora tiene tres años con la adicción y un año en tratamiento,
donde sólo ha logrado un mes de abstinencia y ha recaído en
numerables ocasiones.
Señala que el cristal se quema en un foco o en una pipa de vidrio, la
primera vez que fumó fue en una fiesta con un grupo de amigas, dice
que las primeras veces fue sólo parte de la diversión pero ahora ya ni
siquiera le interesan las fiestas.
Comentó que al principio le gustaba fumar con sus amigas pero desde
hace mucho ya sólo le gusta fumar sola, puede consumirla en
cualquier parte, a veces fuma en su recámara, en el baño o debajo de
las cobijas.
En su caso dice que nunca han tenido que comprar el cristal porque
tiene amistad con el  dealer que siempre  se la ha  “regalado”, sólo

necesito mandar un mensaje se queda de ver con él y cuando sale a
la tienda él le lleva su bolsa  y se va.
Ya con su dosis, se mantiene consumiendo toda la noche en su
cuarto, por la mañana se alista para que sus padres la lleven al  lugar
donde se encuentra en tratamiento y donde lo único que tiene que
hacer es reconocer que no ha logrado dejar de consumir la droga.
Reconoció que aunque sus padres la llevan todos los días a su
terapia, no ha logrado hacer más de un mes de abstinencia, sin
embargo, dice que tiene  metas claras en su vida como  terminar la
preparatoria, pero también sabe que necesita ayuda para superar su
dependencia. 
Jesús es estudiante de preparatoria de 18 años, probó la sustancia por
primera vez con su hermano mayor en su domicilio del
fraccionamiento Los Héroes, luego los dos empezaron a consumir en
su casa sin que sus padres se dieran cuenta.
Continuaron con sus estudios y llevaban su vida normal, pero
empezaron a vender   cosas de su casa y cuando robaron dinero para
comprar una bolsa (100 pesos),  sus padres los descubrieron.
Jesús señaló que fueron meses muy difíciles porque cuando   uno
lograba mantenerse en abstinencia, el otro recaía,  terminaban
fumando los dos de nuevo  y tenían que volver a  empezar de cero,
agregó  que fumaron ice más de una año, pero ahora y tienen 8 meses
que están limpios.
Ernesto tiene 51 años de edad es chofer de un camión de carga  y
fuma cristal desde hace más de cinco años y aunque ha pensado
dejarlo  “por su trabajo” no lo ha logrado, dice que  la primera fumada
no lo sientes, la segunda tampoco pero cuando “te pone” ya tienes que
fumar cada tres o cuatro horas para agarrar la “corrida”.
Cuando prendes la pipa tienes que esperar a que derrita el cristal y “le
salga el diablo”, que es todo “químico” que se quema en la primera vez
que le pones el encendedor y el cristal queda manchado de negro,
entonces  vas poniendo el fuego  e inhalando en  las diferentes partes
de la pipa, cada que mueves el encendedor se va quemando más

hasta que le das el último y calientas toda la pipa, indicó el
transportista.
El entrevistado que viaja semanalmente  a todas partes de la república
dice que ha permanecido hasta cuatro días sin dormir, manejando día
y noche, cuando se va sintiendo cansado le da otra fumada y “otra vez
para arriba”, pero no es eufórica como la cocaína sino te mantiene
concentrado en la carretera.
Ernesto dice que cuando ha intentado dejar de fumar cristal empiezas
a sufrir mucha ansiedad  “le agarra el chango”, esto es   que empieza
a darle comezón en la cara o en determinada parte del cuerpo y no
puedes dejar de rascarte.
Cuando te da “el changuito” empiezas con una oreja y luego ya te
estás rascando toda la cara, señala que hay diferentes calidades de
cristal y los mejores que ha conseguido es en el Norte del país pero
también en Mérida se consiguen todos los colores, sólo que aquí 
“todo es muy bajo el agua, no es como en otros lugares que hay los
picaderos o tienditas,  aquí sólo que alguien te recomiende y tengas el
teléfono indicado”.
Mari tiene 35 años  es enfermera de profesión, madre soltera  de dos
hijos, vive en Mérida, había consumido la cocaína inalada
esporádicamente pero su anterior pareja le dio a probar el cristal por
primera vez en una fiesta, después se peleó con su novio, quien en
alguna ocasión le pidió prestado el teléfono para comprar “al bueno” y
tenía el contacto en su teléfono.
Cuando llamó al dealer por su cuenta fue le mostró que el  cristal se
clasifican por colores, probó de del azul,  rosa,  naranja entre otros,
señala que  en esos tiempos   dejaba encargados a sus hijos para ir a
trabajar y luego pidió permiso para faltar un día, luego dos hasta que
finalmente perdió el trabajo por mantenerse drogada.
En la breve entrevista dijo que  como el cristal no es caro ya que una
bolsa de 100 pesos le puede durar para dos días pensó que podría
manejar ésta situación pero cuando empiezas a consumir más de una
semana se vuelve un infierno, lleva varios meses en el tratamiento y
ya logro estar tres meses sin consumir la sustancia.

Armando es guardia de seguridad tiene 37 años, vive en el
fraccionamiento Juan Pablo II,  sólo fumó cristal en algunas ocasiones
y tiene siete meses de no consumir crack.
El cristal no es caro con una bolsa de 100 pesos te alcanza para darte
en la madre dos días, no es como la cocaína que para darte una
fiesta  te gastas  mil pesos, pero eso es  un gran problema cuando te
haces adicto ya sólo trabajas para mantener tu adicción, señaló el
empleado.
“Esta culey esa madre del cristal es sumamente toxico por los
componentes, imagínate que  el agente menos peligroso que tiene es
la metanfetamina, pero con todos los químicos que le meten
maximizan su efecto”, indicó.
En éste centro de rehabilitación asistimos regularmente dos personas
que tenemos adicción al alcohol y cocaína, otro al alcohol y el crack
así como una compañera sólo por cocaína, los otros 18 compañeros
que tiene edades de 16 a 30 años todos son están por adicción al
cristal, comentó.
Armando quién  está catalogado como un drogadicto de doble estigma
por su adicción al alcohol y la cocaína, dice que después de ser
politoxicómano durante más de  15 años se sorprende porque casi
todos sus compañeros de entre 16 y 30 años “son cristaleros” y  para
la mayoría ha sido su droga de inicio y la mayoría no han consumido
marihuana o cocaína.
Armando cree que la adicción de los compañeros es más complicada
que la suya  porque “para empezar esa madre te quita el sueño, te
baja la peda como si fuera coca, puedes seguir bebiendo y no te
cruzas, de hecho no se te antoja ni tomar, prefieres jugos  o refrescos
fríos, si estas en una fiesta o un concierto entras en honda, si estás
con tu pareja tienes hipersensibilidad sexual, ya que cuando fumas y
te eleva el lívido”, agregó.
Pero una vez que cruzas el límite, te pierdes,  te vale madres la fiesta,
el sexo, las bebidas y las personas,  quieres estar solo sin moverte por
horas, sólo fumando y viendo por la ventana, por eso la gente que la
consume cuando está trabajando se pone más “speed”, indicó

Armando quien  ha recaído en varias ocasiones por su adicción a la
cocaína.
Para las personas con adicciones a las drogas de diseño no hubo
pandemia, siguió el mismo consumo, tal vez no hubo fiestas o
reuniones pero la gente que tiene la adicción siguió consumiendo sin
ningún problema, con un mensaje de teléfono te dejan tu dosis en la
puerta de tu casa, señaló.
Es como el clandestino de alcohol toda la pandemia estuvo presente,
pero el crista es todavía más accesible, con un sólo número de
teléfono es suficiente y ocurre a todos los niveles económicos de la
sociedad, lo que puede variar es que  como todo hay diferentes
calidades.
Es como la última vez que me inhalé cocaína, estábamos tomando
unos tragos y pedimos una bolsa de mil pesos, lo que compramos  te
medio duerme la lengua pero te queda toda la nariz toda llena de
harina, es un robo porque te dan 30% de coca y 70% quien sabe de
qué, pero en el cristal es más difícil de  cortar porque es un cristal ya
de por sí es barato y lo pueden fabricar en cualquier parte.
La diferencia con el cristal  es que  no tienen que venir de un sitio
como la heroína que venga de Asia, la  amapola de Sinaloa o cocaína
de Centroamérica,  si tienes la fórmula del cristal en cualquier ciudad
la puedes hacer y vender, agregó que allí radica el verdadero peligro
ya que hay vendedores que hacen sus propias fórmulas o agregan
ingredientes químicos  para darle su sello personal, por eso hay los
diferentes colores lo que no sabe el consumidos  es de qué manera va
dañar si organismo.
 
Ahora todos son jóvenes, adolecentes cristaleros, están metidos en un
gran problema porque  aunque sus familias les brinden su ayuda el
consumo de la droga les deja daños permanentes en el sistema
nervioso y diferentes partes del organismo.
Ahora es momento de que la sociedad se ponga a trabajar para
combatir ésta enfermedad, que es relativamente nueva, el auge en la
ciudad no tiene más de 5 años pero va a pasos agigantados,

imagínate para que haya desplazado a la reina que era la cocaína,
comentó Amando.
En Yucatán no vamos a tener que esperar mucho para ver el impacto
real de ésta droga en la sociedad, máximo en cinco años vamos a
tener gente muy joven y severamente afectada por el consumo y
abuso de las drogas de diseño, cuando llegó la cocaína y el crack a
México fue que se abrieron todos estos centros de ayuda contra las
adicciones  pero ahora se tienen que tomar otras medidas emergentes
para hacer frente a  este grave problema, señaló el entrevistado.
DATOS DE APOYO.
De acuerdo con un estudio “A través del cristal. La experiencia del
Consumo de Metanfetaminas en Tijuana” realizado por Karina
Jiménez Silvestre y Isaías Castillo Francio en 2011, la metanfetamina
se conoce como speed o cristal cuando se ingiere o se
inhala, manivela si se inyecta y cristal o ice al fumarla. Puesto que se
crearon a partir de las anfetaminas, su estructura química es similar a
ellas, aun cuando sus efectos son más prolongados.
El speed alude a la sal (clorhidrato de metanfetamina), mientras que el
cristal se refiere a la forma de base libre de metanfetamina. Este
producto se elabora en laboratorios clandestinos con el método de
reducción de efedrina  y suele distribuirse en envoltorios pequeños de
plástico (por lo común denominados globos o  bolsas), las cuales
contienen un polvo fino de coloraciones distintas o bien como cristales
incoloros.
Los químicos usados comúnmente en la elaboración de
metanfetamina incluyen solventes inflamables o compuestos volátiles
orgánicos como metanol, éter, benceno, cloruro de metileno, tricloruro
de etano o tolueno. También el ácido muriático, hidróxido de sodio,
sal, amoniaco y otros que no son fáciles de encontrar, como solventes
de gas de lámpara, anticongelantes, hidróxido de amonio, fósforo rojo,
yodo y metales reactivos.
Por la forma de preparación se han señalado casos de
envenenamiento agudo con plomo, pues llegan a utilizar acetato de
plomo como reactivo químico, los entrevistados sólo refieren a las
nombradas como cristal y ice, que consideran diferentes entre sí en

cuanto a presentación, duración de efectos, pureza y presencia en el
mercado.
El estudio señala que es habitual fumar las metanfetaminas en una
pipa de vidrio, de manera similar al crack de cocaína, y dejar un
residuo que puede volver a fumarse, con efectos que quizá duren de
seis a ocho horas, con dosis aproximadas de 10 a 50 mg.
De inmediato provoca una sensación intensa o «destello» (rush), que
sólo dura unos minutos, y se describe como extremadamente
placentero, conocido como la «luna de miel» con la sustancia, pues es
una etapa que tiene relación estrecha con las actividades que se
quieren llevar a cabo o los logros por obtener; es un periodo muy
productivo.
Además, hay ausencia de sueño, estado de alerta, disminución de
fatiga, aumento de la frecuencia respiratoria, hipertermia, reducción
del apetito, mejoría del estado de ánimo, mayor iniciativa,
autoconfianza y capacidad de concentración; en muchas ocasiones
euforia, incremento de la actividad motora (lapsos de mucha energía)
y habla rápida. Asimismo, mejora el rendimiento de las tareas
mentales sencillas, y aunque las personas pueden trabajar más
tienden a cometer más errores. En el terreno deportivo, el rendimiento
físico de los atletas es más alto.
El efecto farmacológico de las metanfetaminas se produce por la
liberación de dopamina, relacionada con la experiencia de placer y
satisfacción, por tanto mejora el estado anímico, estimula la motilidad
e induce una gran dependencia, a fin de intensificar los efectos
deseados, algunos incrementan la dosis habitual y la frecuencia o
cambian la forma de administración; dejan de comer y dormir en ese
lapso, esto se conoce como «corrida» (run), y llegan a consumir hasta
un gramo cada dos o tres horas durante varios días, hasta acabar con
la droga o estar demasiado alterado para continuar usándola. Además,
se ha reportado que estos individuos exhiben una compulsión por
armar y desarmar objetos mecánicos.
El abuso crónico puede provocar un comportamiento psicótico,
caracterizado por paranoia intensa, alucinaciones visuales y auditivas,
comportamiento violento, confusión y fatiga e incluso ataque cardiaco
y derrame cerebral.

Cuando la persona se abstiene, presenta síntomas como irritabilidad,
depresión severa, ansiedad, fatiga, paranoia con tendencia suicida u
homicida, delirios (sensación de insectos caminando bajo la piel, lo
cual provoca que se «rasque» hasta lesionarse).
Además, la metanfetamina es un estimulante asociado con cambios
en la estructura y función del cerebro, deterioro en la memoria,
razonamiento y coordinación motriz, incluso puede causar deterioro de
dientes, temblores, convulsiones, lesiones irreversibles de los vasos
sanguíneos cerebrales y provocar derrames, problemas respiratorios,
irregularidad de los latidos del corazón y anorexia extrema; en algunos
casos, los síntomas psicoticos pueden persistir por más de diez meses
o años después de iniciar la abstención.
En el estudio se señala que el empleo de metanfetaminas es frecuente
entre personas con dificultades para la interacción social o para
manejar experiencias sociales nuevas, así como en quienes buscan
incrementar el desempeño en alguna actividad. También se ha
asociado a grupos de adultos jóvenes que asisten a fiestas o clubes
privados, trabajadores sexuales masculinos y femeninos, varones
bisexuales y homosexuales. En Estados Unidos  se le ha llamado
«droga de camping», pues su uso se relaciona con los camioneros que
realizan trayectos largos o con estudiantes que requieren mantenerse
despiertos para cumplir sus tareas escolares.
Alternativas de tratamiento
Para algunos dejar las metanfetaminas es muy difícil, pues el
síndrome de abstinencia puede llegar a ser intenso y las recaídas
constantes, sin embargo, hay quienes deciden hacerlo. Las
alternativas de tratamiento farmacológico aún proveen evidencia
insuficiente  para este grupo particular; entre las opciones de atención
psicológica están los programas adaptados al consumo de cristal,
como el de los 12 pasos (Narcóticos Anónimos 2008; Cristal Meth
Anonymous 2008).

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