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viernes, febrero 26, 2021
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María tiene una cicatriz en la mano y otra en el alma

*Dos años de maltrato emocional tolerado por el Instituto del Deporte de Yucatán

Por: VeinteVeinte

Apasionada de los clavados, María cerró los ojos, respiró profundo y se concentró. Se impulsó con la toda la fuerza de sus infantiles piernas y en plena pirueta al aire sucedió lo inesperado: su entrenador apagó la luz en las instalaciones del Complejo Deportivo Kukulcán. La oscuridad la aturdió unas milésimas de segundo, los suficientes para descontrolarse y aporrearse de bruces.

“Me duele respirar”, dijo la pequeña clavadista más tarde a sus padres Blanca Rosa y César Daniel.

En Urgencias de la clínica 59 del Instituto Mexicano del Seguro Social la valoración médica arrojó varias contracturas. El error deliberado de su entrenador hizo que cayera sobre el cuello y el hombro. El reporte del incidente ante las autoridades del Instituto del Deporte de Yucatán abrió una historia de acoso y discriminación oficial contra la niñez difícil de superar.

Secuelas del golpe

El apagón intencional en la sala de entrenamiento ocurrió cinco días ante del selectivo estatal; a raíz de las lesiones, María dedicó tres a la ingesta de medicamentos. Su ilusión se rompió el día de la competencia: una vez más, su entrenador Héctor Soto Pérez le impidió participar.

Contra todo pronóstico, el acoso y la discriminación a María y su pequeña hermana continúa en plena pandemia, en este diciembre de 2020. Pese a la cancelación de las clases presenciales, ella y Guadalupe siguen recibiendo malos tratos del IDEY; obtienen autorización para entrenar en línea cuando el resto de sus compañeras y compañeros ya calentaron, sus ligas casi nunca se conectan…

“Intentan entrar y la cuenta de Zoom que les proporcionan sus entrenadores simple y sencillamente no se conecta. El IDEY decide quienes entrenan y entre éstos no están mis hijas”, relata la madre.

Pero nada ni nadie ha podido desterrar del corazón y de la mente de las pequeñas hermanas su sueño de representar a Yucatán en clavados. Para ellas, es parte de su entrenamiento personal la lucha por respeto. Ya conocen a su corta edad cómo las distintas dependencias del Ejecutivo (Contraloría y la Comisión Estatal de Derechos Humanos) solapan tranquilamente el acoso y la discriminación en el Instituto del Deporte de Yucatán.

“La Contraloría se quiso lavar las manos que porque estamos hablando de profesores y entrenadores que NO son servidores públicos, pero nosotros sostenemos, ¿Cómo no se considera servidor público a todo aquel cuyos sus ingresos provienen del erario? La Contraloría nos sugirió iniciar el largo camino de la vía penal”, agrega Blanca Rosa.

La sentencia judicial por la lesión debió salir este mes, pero las autoridades ponen como pretexto el Covid-19, para aplazar el fallo.

Génesis

Para comprender la historia es necesario retroceder el calendario cuatro años. En 2016 el entrenador Héctor Soto Pérez recibió un reporte del acoso psicológico imputado a un niño, hijo de la presidenta de la mesa directiva del Comité de Padres de Familia de los clavadistas de la Unidad Deportiva Kukulcán.

El niño fue reportado por sus constantes agresiones (jalaba los cabellos y empujaba o pellizcaba a sus compañeras al subir las escaleras), pero Soto Pérez minimizó y nunca afrontó reporte alguno que pudiera afectar a su principal medallista.

Las niñas afectadas recurrieron entonces al Instituto del Deporte de Yucatán. En vez de una investigación del acoso escolar, los entrenadores cubanos empiezan a rezagar a las dos alumnas y la Asociación de Padres la toma contra de la familia afectada.

En una competencia en Monterrey, el entrenador se excede en el consumo de bebidas alcohólicas y es destituido, pero nunca sancionado por el IDEY por su complicidad con el acoso escolar. Soto Pérez se postula entonces como vicepresidente de la Asociación y al conseguir el cargo directivo, desde ahí empieza un negocio como el de muchas asociaciones deportivas: obliga a los menores de nueve años a la afiliación y su respectivo pago de cuotas, como un requisito para participar en los selectivos nacionales.

Venta de uniformes, cuotas de afiliación y otros negocios entre la asociación yucateca de Clavados y los alumnos del IDEY en esa especialidad deportiva están debidamente documentadas por Blanca Rosa.

La entrevistada relata que a su otra hija también es víctima del acoso institucional: la ponen a entrenar con niños de fase iniciación, sin tomar en cuenta su experiencia y las medallas que ha conseguido en su corta carrera.

En respuesta de la queja de Blanca Rosa por el acoso que padecían sus dos hijas a manos del clavadista J.D.C., el actual titular del IDEY, Carlos Sáenz, mandó de alto a las niñas del nivel de alto rendimiento al de iniciación a las niñas; las clavadistas tienen 12 y 9 años de edad pero ahora entrenan con párvulos.

Ante quejas interpuestas, la Codhey relegó el caso y se negó a emitir una recomendación al Ejecutivo estatal para que acate un resolutivo del Tribunal Administrativo del Estado, que ordenó que las niñas vuelvan a estar en alto rendimiento, en donde estaban, luego de seis años de entrenar.

La orden de degradar a las niñas la dio el jefe de metodología José Antonio Carret Vázquez, a sugerencias del entrenador Héctor Soto, y aprobada por Carlos Sáenz.

De acuerdo con Blanca Rosa, el mal trato y abuso del joven clavadista comenzó en 2016, pero el entrenador Soto nunca lo impidió y dejó que J.D.C. fastidiara a las dos niñas y a otros más. El ataque del joven deportista fue continuo a lo largo de los años y nadie le pone un alto, agregó la denunciante.

Con el cambio de administración, a unos meses de su llegada al IDEY, el 15 de marzo de este año, el titular de esa dependenia, Carlos Sáenz ordenó bajar de alto rendimiento hasta iniciación a las niñas.

La mamá de las niñas puso varias quejas en la Codhey, pero de nada sirvieron, ya que a la última -que le ordene al gobernador, que responda a las acusaciones, la dependencia que debe velar por los derechos humanos no hizo nada, de modo que la quejosa envió el martes 25 de junio una denuncia ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), por la negativa de la Codhey a notificar al titular del Ejecutivo.

Además, Blanca Rosa le mandó al Tribunal Administrativo del Estado un escrito, en el que le notifica del desacato del IDEY, ya que Carlos Sáenz se niega a enviar de nuevo a las dos niñas a alto rendimiento, como ordenó este Tribunal, al pedir que se nulifique el escrito mediante el cual las hermanas fueron rebajadas a la etapa de iniciación.

Una de las niñas arrancó su vocación a los tres años; la otra a los seis. Ambas han participado en numerosas competencias. María, la mayor, participó en la Olimpíada Nacional de Guanajuato de 2017.

En poder de VeinteVeinte están los documentos que prueban las denuncias, las omisiones de la Codhey y la negativa del IDEY de acatar la resolución del Tribunal Administrativo del estado, que ordenó suspender la orden de trasladar de alto rendimiento a iniciación a las dos niñas.

*Los nombres de esta historia real han sido cambiados para protección de las menores

2 COMENTARIOS

  1. Parece que vivimos en un sistema comunista, donde en todo incluido el deporte que se supone gratuito, se limita a favorecer a la clase pudiente o los cercanos. Esto me recuerda a Cancún, donde las playas estan privatizadas y los habitantes de bajos recursos entran bañarse corriendo peligros debajo de los puentes. 🙁

  2. Muy buen reportaje sería lamentable que una cosa así hubiera pasado., pero hay que hacer también ciertas aclaraciones en este caso del alto rendimiento y de los clavados: en esta disciplina es imposible que comiencen a los 3 años porque ni ahí ni en ningún otro lugar del país toman a niños tan pequeños en la disciplina por el riesgo que conlleva la misma.
    En el «supuesto» error que describen acaso en ese momento el entrenador estaba exclusivo a una atleta ? No lo creo estos entrenadores tienen a su cargo cierto número de atletas y a cada uno se le debe dar atención en su momento pero no creo que pueda estar ordenando entrenamiento y apagar la luz para todos (incluyendo a la atleta), en este deporte las contracturas, golpes, lesiones , raspadas en trampolín son cosas del día pues es un deporte muy complicado al cuál no todos los que quieren practicarlo pueden estar aptos muchas veces los padres vemos desde afuera que unos lo hacen muy fácil y creemos que es así pero no lo es. Y aunque queramos no todos están hechos para el alto rendimiento o la competencia a Nivel Nacional o Internacional
    Ojalá la investigación se lleve a cabo y a cada quien se le dé el lugar que merece.

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