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jueves, febrero 25, 2021
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Semillas de esperanza

Por: Bernardo Caamal Itzá

El 2020 fue un año de graves pérdidas en la agricultura peninsular ­ –“Koole’ ma’ jach anchaji’, tumen yóok’lal xnook’olo’ob yéetel úuchik u chakle’ejtal ek naal –, casi no hubo mucha cosecha en nuestras milpas, dado que nuestro maíz fue afectado por gusanos, y luego las hojas quedaron casi entre rojizas y moradas, indicaron campesinos en gran parte del territorio maya peninsular.

Gusanos en sus milpas de las últimas semanas del mes de mayo, a mediados de junio y todo julio. El año de la plaga, muchos milperos tuvieron que resembrar.

El gusano cogollero afectó maizales

Inundaciones los últimos días del mes de mayo y principios de junio, en la última semana de junio y gran parte de julio.

Los primeros cuatro meses del año con sequía intensa mientras el lapso septiembre-noviembre fue de intensas lluvias. Al final, sequías y lluvias causaron graves problemas.

A pesar de algunas lluvias irregulares, la sequía ocasionó que muchos milperos no resembraran, en espera de la regularización de las lluvias, lo cual llegó en la primera semana de agosto; para ese tiempo, parvadas de pájaros y otros animales del monte afectaron las plántulas de maíz.

En estos últimos meses, debido a la irregularidad climática, los labriegos sembraron y resembraron hasta en cuatro ocasiones.

Y de agosto a noviembre, mucha lluvia por el efecto de los ciclones. La zona más afectada fue el oriente de Yucatán, con intensa precipitación pluvial que afectó la actividad agrícola, incluso a los animales de traspatio.

Hasta el hato se perdió

En noviembre descendió ligeramente la temperatura. El frío se sintió más en las dos últimas semanas, un clima benéfico para algunos cultivos de la milpa, según nos informan campesinos de la región sur de Yucatán.

En sí, concluye un año con graves pérdidas en las cosechas del maíz nativo registrada en diversas partes de la Península; hay lugares donde la cosecha fue excelente pero solo fue en los maíces llamados mejorados.

“Me interesó sembrar una diversidad de cultivos ante la irregularidad lluviosa y qué bueno: de las tres hectáreas cultivadas, logré cosechar una cuarta parte de mi milpa. Al menos tengo para mí autoconsumo”, Ángel Uicab, campesino de Peto, Yucatán.

“Mi éxito fue haber cultivado calabazas, camote, jícama, frijoles e ibes. La venta de la jícama me sacó de apuros en plena crisis económica del Covid-19. No hay mucho dinero y la gente tampoco compra mucho.

“Logré buena cosecha porque tuve mis semillas a tiempo; luego, el tipo de suelo de mi milpa es box lu’um y con algo de arcilla, así que acumula algo de agua. Como trabajo bajo el sistema de temporal, debemos estar muy pendientes del clima”, nos compartió un campesino de Cafetalito, comunidad que pertenece al municipio de José María Morelos (Quintana Roo).

“Crecían bien mis maizales y, de repente, llegó el chak le’. Ahora espero en Dios cosechar algo de los frijoles”, resaltó veterano campesino de Tiholop, Yaxcabá, en una entrevista transmitida por radio Xepet en el mes de septiembre.

“Hay que tener confianza, uno tiene que apostar siempre al campo. En mi caso, no todo me fue bien”, nos compartió don Wilmer Monforte Marfil, productor y propietario del reconocido rancho “El chaparral”, en Sucilá. Informa que sus maizales fueron afectados por uno de los ciclones a finales del mes de octubre.

“¡Qué tristeza ver tus cultivos a punto de florecer, yacer en el suelo debido a los intensos vientos del ciclón!”, indicaron campesinos de Valladolid, afectados por los ciclones en los primeros días de noviembre.

La apicultura

Quienes tuvieron graves problemas fueron los apicultores. No repuntó el precio de la miel, luego vino la sequía y, tras el estiaje intenso, las lluvias que causaron la pérdida de colmenas, como el caso de Carlos Estrella, de San Mateo, Peto: de 40 colmenas sobrevivieron cinco.

“Vivimos en tiempos muy críticos en el campo” agregó.

El clima

Para el meteorólogo de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), Juan Vázquez Montalvo, fue una temporada muy cansada, se formaron oficialmente 30 fenómenos tropicales con nombre, Cristóbal, Gamma, Delta y Zeta.

Maizales inundados por «Cristóbal»

De enero a abril, abundó Vázquez Montalvo, Yucatán vivió su peor sequía en 30 años, ya que, hasta el 1 de abril, contó 38 días sin lluvias, 33 días con temperatura máxima igual o mayor a 37 grados Celsius, 10 días con temperatura máxima igual o mayor a 38 grados, seis días con más de 39 grados y un día superó la barrera de los 40 grados Celsius.

Mañana inicia el nuevo año. Fue muy duro el 2020, entre los efectos del Covid-19 y de los fenómenos meteorológicos, pero los campesinos siguen de pie y con vida, aún hay esperanza. A cuidarnos para seguir depositando las semillas de la esperanza en nuestras milpas.

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